CAMINANDO CON SERONDAYA
Tocar los paisajes, andar los caminos, descubrir la memoria de los árboles, sentarse sobre las piedras miliares que señalan los destinos, besar el frío de los manantiales, interpretar el rugido de las tronadas, inventar nuevas letras para los trinos de los zorzales, conversar, compartir, llegar, sentarse en silencio durante un instante de felicidad a contemplar la danza de los insectos, sudar, dejarse arropar por las sombras del bosque o mecer por los vientos del mar, demorarse juntos en las lindes de nunca jamás. En Serondaya caminamos juntos y disfrutamos abriendo caminos. |